
La oferta de prostitución era una pantalla. «Más que una zona roja, era blanca», afirmaron jefes policiales de la Provincia de Buenos Aires que comandaron el operativo que permitió desbaratar una banda que comercializaba drogas y que era comandada por una pareja que utilizaba a travestis para la venta minorista. Hay 15 detenidos, cinco de ellos de nacionalidad peruana, los lÃderes de la organización -acusados también de trata de personas- y cinco policÃas en actividad, a los que se acusa de haber brindado «protección» al grupo.
Más de 40 allanamientos ordenó el fiscal federal Santiago Inchausti en respuesta al volumen de pruebas acopiadas por personal de la PolicÃa Federal, esta vez con apoyo de la fuerza de seguridad provincial, que debió capturar y poner a disposición de la Justicia a sus propios camaradas involucrados en esta investigación, bautizada como «Tacos Blancos».
Algo más de dos kilos de cocaÃna, otro tanto de marihuana, 110.000 pesos en efectivo, teléfonos celulares y vehÃculos fueron secuestrados durante el operativo, que demandó más de 150 policÃas. «Habrá novedades en lo inmediato», anticipó el jefe de la PolicÃa Federal, comisario general Néstor Roncaglia, que presentó los resultados junto al flamante titular de la policÃa de la provincia de Buenos Aires, comisario general Fabián Perroni, y el fiscal general federal del distrito, Daniel Adler.
Desde hace más de un año, la investigación la lleva adelante el fiscal Nicolás Czizik; requirió filmaciones, escuchas y la participación de agentes encubiertos. Asà se sumaron pruebas suficientes como para que el golpe fuera más allá del eslabón final, que eran las travestis que vendÃan las microdosis de droga «al paso».
El comercio se desarrollaba en la avenida Luro, entre la avenida Champagnat y Los Andes de Mar del Plata, tramo consolidado hace tiempo como la principal parada de travestis que ofrecen sus servicios. AllÃ, no hace mucho, se concretaron otros operativos. El año pasado hubo enfrentamientos e incluso un crimen.
«Cuando la venta de droga en un lugar es ostensible, y cuando se sigue comercializando aunque es un lugar tan transitado, algo raro está pasando», dijo Adler al referirse a esta actividad delictiva con arraigo en ese barrio, con mucha historia e incluso con protección policial.










