Migrantes peruanos y latinos en Francia

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ESTAR VISTOS COMO SERES HUMANOS Y NO COMO MIGRANTES

En este comienzo de la nueva era de la civilizaci贸n, los seres humanos de todas partes del mundo, se desplazan, migran. El principal motivo es sin duda la mejora de la situaci贸n econ贸mica, personal, profesional, social; adem谩s de aquellos que viven persecuci贸n pol铆tica, y de millones de mujeres que se ven obligadas a salir de sus pa铆ses por razones religiosas y sociales o para escapar de la extrema pobreza, como en el caso de los pa铆ses del 脕frica Subsahariana y Europa.

La migraci贸n de estos grupos humanos se ve reflejada en la aglomeraci贸n de personas en pa铆ses con mayor desarrollo social y econ贸mico, en el caso de Francia, Suiza, Alemania, y Reino Unido o en el caso de Am茅rica Latina, Argentina, Brasil, por ejemplo. Uno de los factores por la que estos pa铆ses terminan entrando en crisis, ya que los gobiernos no han previsto tal fen贸meno y no est谩n preparados para acoger y ofrecer condiciones favorables de trabajo y protecci贸n social. Los inmigrantes, terminan siendo entonces el 鈥渃hivo expiatorio鈥 de la actual crisis econ贸mica y social.

Los movimientos migratorios constituyen un flujo m谩s en el mundo moderno, que se a帽ade a los de tipo econ贸mico, cultural, tecnol贸gico e ideol贸gico que construyen el mundo global. En rigor, la globalizaci贸n se refiere a una din谩mica de movimiento y tr谩nsito permanente de recursos materiales y simb贸licos en la que la relaci贸n espacio-tiempo tiende a desaparecer. Desde esta perspectiva, el flujo constante de recursos humanos, ideol贸gicos, de capital y tecnol贸gicos constituye una de las principales amenazas a la figura moderna del Estado-naci贸n, por cuanto erosiona las fronteras y l铆mites que lo definen. La migraci贸n se hace m谩s frecuente o, al menos, m谩s visible, en la direcci贸n sur-norte; si bien este flujo responde a las asimetr铆as marcadas por el grado de desarrollo, las reacciones de los Estados receptores se orientan a evitar o restringir estos movimientos como una forma de defender su soberan铆a. Bajo estas circunstancias, podr铆amos decir que la globalizaci贸n propende a la exclusi贸n formal de la migraci贸n internacional.

Los gobiernos, deber铆an entonces procurar resolver los problemas de subempleo y empleo, protecci贸n social y educaci贸n de los pa铆ses m谩s pobres (calidad de los servicios p煤blicos, en el caso de los pa铆ses de Sudam茅rica, 聽por ejemplo). Aunque en Europa, har谩 falta no solo ello, sino establecer nuevos c贸digos de convivencia, donde el color de piel, la nacionalidad y los valores religiosos y culturales no sean barreras para crear una convivencia plena.

Hoy, los gobiernos en Europa, ensayan nuevos planes en pol铆tica de聽 migraci贸n, debido a la crisis espa帽ola existe mucha reticencia y una mirada negativa a aquellos que no demuestran ser nacionales europeos, existe tambi茅n una fuerte comunidad de musulmanes que llevan establecidos largo tiempo, bajo la mirada de descontento de los grupos de derecha y extrema derecha, sobretodo. Cabe destacar uno de los puntos favorables de la pol铆tica de migraci贸n francesa, es el sentido de 鈥渋ntegraci贸n鈥 para quienes est谩n dispuestos a someterse a sus reglas de juego. Pagar impuestos, trabajar ocho horas diarias, conducirse dentro de las reglas sociales y sobretodo tener un buen manejo de su lengua, son las condiciones claves. Las medidas estrictas del gobierno franc茅s son la protecci贸n de sus valores, sus leyes y su nivel de vida; que todav铆a no ha sucumbido completamente a la crisis europea. Sin embargo, los descendientes de la migraci贸n Africana ocupan los empleos menos calificados y con menos diplomas seg煤n el Instituto Nacional de Estad铆stica y Estudios Econ贸micos de Francia, lo que impl铆citamente traduce la discriminaci贸n que se vive en el d铆a a d铆a.

As铆, los 5,3 millones de residentes extranjeros establecidos en Francia (11% de la poblaci贸n) ocupan en su inmensa mayor铆a empleos que los franceses rechazan. Por otra parte, el 90% de las autopistas se construyeron y se mantienen con mano de obra extranjera. Ser铆an mucho m谩s caros sin los inmigrantes, pues 茅stos reciben muy a menudo un salario inferior al de los ciudadanos franceses.

Del mismo modo, en el campo de la salud, m谩s de la mitad de los m茅dicos hospitalarios presentes en los suburbios franc茅s son de origen extranjero. Es lo mismo en otros sectores. As铆, el 42% del personal de las empresas de limpieza procede de la inmigraci贸n y el 60% de los talleres de mec谩nica autom贸vil de la regi贸n parisina pertenecen a empresarios extranjeros.

Seg煤n el Comit茅 de Orientaciones de las Pensiones Francesa la entrada de 50.000 nuevos inmigrantes al a帽o permitir铆a reducir en 0,5 puntos del PIB el d茅ficit de las pensiones. La Organizaci贸n de Cooperaci贸n y Desarrollo Econ贸mico, que agrupa a los 34 pa铆ses m谩s desarrollados, estima por su parte que los inmigrantes desempe帽an un papel decisivo en el crecimiento econ贸mico a largo plazo.

En su informe anual, la Comisi贸n Europea contra el Racismo y la Intolerancia, 贸rgano del Consejo de Europa, denunci贸 la banalizaci贸n del discurso hostil hacia los inmigrantes por parte de los pol铆ticos. 鈥淟a reducci贸n de las prestaciones sociales, la disminuci贸n de las ofertas de empleo y el aumento consecuente de la intolerancia hacia grupos de inmigrantes y de las minor铆as hist贸ricas鈥 constituyen 鈥渢endencias preocupantes鈥. As铆, la ret贸rica xen贸foba que estigmatiza a las poblaciones procedentes de la diversidad 茅tnica del planeta no resiste un solo instante el an谩lisis cient铆fico. La inmigraci贸n, lejos de ser una plaga para la sociedad francesa (y en ninguna otra parte del mundo), es al contrario una necesidad econ贸mica vital.

Es momento, entonces, de poder vernos al fin en igualdad, como seres humanos en busca de la felicidad, de todos los colores y culturas, que van en busca de mejores condiciones de vida, porque la migraci贸n es la consecuencia de un sistema pol铆tico global, sistema pol铆tico que ha empobrecido a los pa铆ses y los gobiernos del 聽mundo y ha generado esos flujos migratorios en el resto del planeta. El problema es entonces la acumulaci贸n del capital en manos de unos pocos, no es el migrante que cierra la f谩brica, no es el migrante quien condena a los dem谩s a la pobreza.

Como dir铆a Alvin Toffer en su libro la Tercera Ola, vivimos el comienzo de la historia de la humanidad 聽volveremos a ser hombres n贸mades en busca de nuestro destino, con la capacidad de desplazarnos en grandes distancias, gracias a la tecnolog铆a y la internet y donde desaparecer谩n las fronteras.

Bourges, mayo de 2014. Francia

Milagros Valenzuela

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