EDITORIAL MARZO 2015: Año Electoral: Promesas versus Educación

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“Si no eres agradecido con este gobierno regrésate a tu país” es una frase común que los fanáticos oficialistas acusan cuando un ciudadano no nacido en Argentina piensa diferente, como si eso fuera un argumento válido para descalificar a los que queremos esta patria como nuestra. Todos sabemos que la división genera odio y mata la solidaridad. Destruye una sociedad.

Los valores y derechos humanos no tienen nacionalidad. El respeto al otro, la educación, la libertad de opinión, el trabajo, la solidaridad, la igualdad están escritos en la constitución pero parecen letra muerta. Sudamérica tiene una historia común y movimientos políticos similares. Gobiernos social demócratas y conservadores; izquierdas y derechas; progresistas, populistas y temibles dictaduras, todos han manteniendo la brecha entre ricos y pobres y la historia enseña y se repite, la desesperación de los más necesitados han llevado a ingratos líderes al poder.

Conforme a la ley, hoy los extranjeros en Argentina pueden votar solo en elecciones legislativas y por gobernadores en algunas provincias. Los padrones electorales de extranjeros en Argentina no superan el mínimo de 120 mil votos necesarios tal vez para elegir un solo representante al Congreso. De todas formas el proselitismo político avanza dentro de las colectividades. El desconocimiento de los derechos y la necesidad lo permiten.

El derecho de tener un documento en tiempo y forma y el tener un trabajo en blanco se toma como si fuera un gran logro social de los últimos años, a pesar que la Constitución lo expresa desde los inicios de la república. Inseguridad, corrupción y problemas económicos atacan y tiene intranquilas a todas las familias más allá de la nacionalidad. Los punteros políticos  reclutan gente en las villas y barrios carenciados de toda la Argentina.  Informes y testimonios abundan, que por  unos pesos levantan banderas en cuanto mitin político se presente. Paliativos que alivian temporalmente a  familias necesitadas. Queda en la anécdota incluso el no saber que usted extranjero pudo haber sido empadronado a cambio de un trámite por su DNI.

En esos mismos barrios abunda la delincuencia. En plena Capital, en el barrio de Once hay zonas liberadas donde reina el hurto y la informalidad. Calles con pungas y vendedores de drogas a toda hora. Los vecinos son testigos de una situación que parece no tener solución. La terrible corrupción de las autoridades permite la proliferación de estas mafias. No es un secreto que lamentablemente la política muchas veces está financiada por fondos de dudoso proceder. Y nadie se escapa de estos negocios. Ni nuestra colectividad. El narcotráfico ha sido denunciado y es una entrada de dinero eficiente. El populismo y el narcotráfico se necesitan uno al otro.

Felipe Rodríguez, Daniel Salazar, Denis Delgadillo, Erick Torres son algunos de los casos de jóvenes peruanos muertos por delincuentes en los últimos meses. Hoy la incansable búsqueda de Jennifer Muro Cadillo y el pedido de ayuda de su madre a autoridades argentinas y peruanas reflejan poca capacidad de reacción de nuestros líderes y funcionarios frente a serios problemas. Denuncias de legisladores, fiscales, congresistas han caído en saco roto. Parece comprobarse que el poder de las mafias es más fuerte que los derechos de las personas. Un buen gobierno no puede estar ciego frente a esta realidad que toca las puertas de nuestra propia casa. Se necesita de todos. De un debate ciudadano de ideas con argumentos, razón y lógica. No de discursos y más paliativos.

Se necesita apostar por la EDUCACIÓN. No por el asistencialismo que produce perpetuar la miseria y dependencia. “Si se quiere, se puede” dijo la madre de los pobres, Margarita Barrientos. “Un pibe de 20 años cuyo padre vivió de los planes sociales no tiene cultura de trabajo. Tenemos que dar trabajo.  Los planes sociales no sirven porque jamás van a educar. Hoy hay que enseñar a trabajar.” sentenció desde su condición de líder de los humildes esta mujer argentina. Nuestros grandes países no merecen los gobiernos que tienen. Vivir en la Argentina nuestra segunda patria nos compromete con el presente. ¡ A trabajar ¡

Gustavo Huayre

Director

gustavohuayre@choloconche.com

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