Alianza Lima Campeón. Una estrella más …

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Estrella 23 (aunque para muchos es el 24 por el «tetra» de los años 31, 32, 33 y 34), para el equipo del pueblo. Así es señores, Alianza Lima consiguió un nuevo y sufrido título luego de 11 años de la mano de otro uruguayo, Pablo Bengoechea. Aunque para muchos, el cuadro blanquiazul lo logró traicionando su estilo de juego, ese estilo tan propio y tan identificado con la tradición, no sólo del club, sino de la selección peruana. Pero en estos tiempos donde el fútbol es, más que un juego, un negocio, los títulos se ganan, no se merecen. Y a eso apeló el estratega uruguayo para lograr romper esa sequía que ya estaba preocupando al sufrido hincha íntimo.
Un año redondo para los hinchas victorianos. Felices, primero, por la clasificación de Perú al mundial, ya que los máximos referentes de la bicolor son ex aliancistas (el pueblo blanquiazul saca pecho por eso), y ahora celebran un nuevo campeonato nacional, que a pesar de las críticas, nadie puede negar que lo ganaron a pura garra («chapa» prestada de sus tradicionales rivales, Universitario). Sin duda, esta navidad será inolvidable para la mitad más uno del país.
¿Merecido campeonato? Claro que sí. Si vemos sólo los números, es más que justo el título. Si vemos la regularidad de un cuadro, ese fue Alianza Lima. Si vemos cuál fue el mejor local, también Alianza Lima (10 triunfos al hilo) El que menos goles recibió, Alianza Lima. El de mejor diferencia de goles, otra vez Alianza Lima. Hasta ahí todo bien. Pero siempre hay un pero, y esta vez no puede ser la excepción.
Sin ánimo de ser aguafiestas, la celebración debe ser meditada por una dirigencia que DEBE reforzar el equipo con miras al próximo año. Lo hecho por el cuadro victoriano alcanza para el torneo local, por que (lo dije alguna vez), el campeón ha logrado algo insólito: campañón sin delanteros (aunque Leyes haya marcado el doblete que les dio el título). El héroe uruguayo ante Comerciantes Unidos, nunca fue solución en la delantera, y menos Pajoy. El colombiano decepcionó a todos este año y su deuda está, no sólo en su falta de gol, sino también en su juego. Siempre haciendo una demás, y sin la potencia y determinación que un verdadero delantero debe tener. Las bandas, tanto por izquierda como por derecha, no tienen proyección, y en la marca son, muchas veces, hasta ingenuos, cometiendo faltas que a la postre han hecho de San Leao Butrón el mejor jugador (por mucho), del año.
Al hincha y jugadores les toca celebrar. Al técnico, planificar su trabajo del próximo año. Y al dirigente, darle las condiciones para que esa planificación de trabajo se traduzca en resultados. Nuestra selección de fútbol hizo su trabajo. Esperamos todos que ese efecto tenga eco en los clubes y logren, en competencias internacionales, triunfos que no hagan pensar que lo logrado por el equipo de todos fue casualidad. La historia debe empezar a cambiar. Sí se puede.
Renato Medina
http://latribunaperuana.blogspot.com.ar/

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