2017: Lo bueno y lo malo del fútbol peruano

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¿Se puede entender lo que pasa en nuestro fútbol? Lo bueno. Estamos en el mundial después de 36 años, gracias al esfuerzo casi heroico de un grupo de jóvenes que dejaron el alma en el campo de juego, comandados magistralmente por un técnico que creyó en el el ser humano que hay detrás del futbolista. Trabajó más en la cabeza que en las piernas del jugador, le hizo entender que no era menos que nadie, y el resultado es el que conocemos. La proeza se cumplió. El pueblo peruano (incluyéndome), aún no lo puede creer. Pero es real, jugaremos un nuevo mundial y seremos parte de la élite futbolística que se dará cita en Rusia. Hasta ahí todo bien. Muy bien…
Pero, no todo lo que brilla es oro. Y menos en nuestro país. Aquí aún hay gente que le quiere seguir bajando la llanta a este hermoso deporte. Todo lo que se crea con una mano, hay algunos que lo quieren borrar con otra.
Estamos a puertas del final del campeonato peruano y Alianza Lima se perfila como el candidato que mayor opción tiene para llevarse el título después de algunos años. El equipo de Bengoechea, sin ser la gran cosa, está logrando el objetivo de darle la mejor navidad al hincha blanquiazul, con un estilo de juego muy distinto al que está acostumbrado el cuadro íntimo. La simpleza y efectividad son su mejor carta de presentación. Será el equipo que, de campeonar, lo haría sin delanteros. Pajoy, Leyes, Quevedo, o quien sea el que esté arriba y sea el encargado del gol victoriano no cumple con su objetivo. Los goleadores son los de atrás, los mediocampistas. Aguiar,  «cachito» Ramírez, Pacheco, o Cruzado son los que se han encargado de desatar la alegría en Matute. Una particularidad muy llamativa. Y lo mejor que les podría pasar sería ganar el clausura y, de esa forma, ser campeones nacionales, evitando los famosos y complicados Play Off. Y, creo, sería el premio al equipo más regular del año.
Pero lo malo de esta historia pasa en la segunda división. Sport Boys se ganó el derecho, en la cancha, de jugar a partir del próximo año, en la primera división de nuestro aún mediocre campeonato nacional. Pero, ¿qué hay de malo en eso? pues que las denuncias de soborno en las que está involucrado la Universidad César Vallejo, con César Acuña a la cabeza, no han tenido una respuesta positiva de parte de las autoridades deportivas. Han pasado por agua tibia todas las pruebas presentadas, como son los audios, fotos y denuncias de un jugador, que paradójicamente, fue el único perjudicado en toda esta historia con una sanción de dos años (¿?). Aunque finalmente la justicia divina se hizo presente, pues el cuadro chalaco derrotó a Vallejo en una final en donde los derrotaron por la vía de los tiro penal, eso no debe quitar los ojos de encima a estos malos  elementos que le hacen tanto daño al fútbol. Las investigaciones (si es que hay que seguir investigando con tantas pruebas), deberían conducir a un final feliz por el bien y salud del deporte en general. Así estamos…
Renato Medina
http://latribunaperuana.blogspot.com.ar/

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